COLECTIVO GITANO


Arte, pasión, familia, flamenco, juerga…delincuencia, machismo, holgazanería…

Posiblemente, con estas palabras, a más de un lector/a se le haya venido a la cabeza que estoy hablando de un colectivo, para muchos desconocido, para pocos otros no tanto, el gitano.

Esta cadena de palabras, entre otras muchas más, no constituyen ni más ni menos que prejuicios, sentimientos, favorables o desfavorables, respecto a una persona, grupo o cosa, anterior a una experiencia real o no basado en ella” (Allport, 1954).

En la sociedad, uno de los colectivos que más sufren los estereotipos y prejuicios afianzados por esta, es sin lugar a duda, el colectivo gitano. Los medios de comunicación y grupos mayoritarios, son especialmente responsables de responder a una problemática social de la manera más simplista posible.

Lo realmente preocupante de que la sociedad esté sumergida en una laguna de estereotipos y prejuicios, es la manera en la que estos se manifiestan, que no es otra, que a través de la discriminación.

Discriminación que no solo significa burla o vejación, sino que no conforme con esto, la sociedad pone una barrera tras otra impidiendo que personas gitanas no tengan la misma oportunidad de acceso al mercado de laboral, por pertenecer a esta etnia, por vivir en tal barrio, y tener un modelo u otro de familia.

El curso pasado, en la asignatura de Métodos y Técnicas de Investigación Social, llevamos a cabo un trabajo de investigación en el barrio Polígono Sur (Sevilla), barrio en el que el elevado porcentaje de la población es de etnia gitana.

Con esta investigación, buscábamos saber en qué medida participa la población de este barrio en movimientos asociativos y comunitarios. Tanto a través de nuestra experiencia como en los resultados de estudios recogidos con anterioridad, a pesar de las barreras que la sociedad impone y de lo que se piense, la comunidad gitana, en especial mujeres y jóvenes son cada vez más participativos.

A pesar del esfuerzo, es un camino difícil, pues no encuentran reconocimiento a su trabajo y empeño, para conseguir que se les mire con la dignidad que tiene cada uno por el hecho de ser persona.

A través de mi experiencia personal, tanto en el trabajo de investigación anteriormente citado, como en los dos años que he sido voluntaria en una asociación de Polígono Sur, me queda claro algo importante: no quieren ser excluidos, y el resto de la sociedad no se lo ponemos nada fácil, todo lo contrario.

Para dar respuesta a porqué este colectivo presenta un alto riesgo de exclusión social, habría que buscar antecedentes en las persecuciones que promulgaron los Reyes Católicos, el holocausto Nazi o leyes de vagos y maleantes del franquismo, entre otros. Sin mirar atrás, es imposible conocer su historia, y si no escuchamos sus voces, menos aun. Pero claro, es mucho más fácil y simple culparlos a ellos de los déficits de la sociedad.

Por otra parte, me gustaría comentar que con respecto a la creencia extendida de que los niños no están escolarizados, se está haciendo en los barrios en los que vive un elevado índice de población de étnica gitana, un gran trabajo interdisciplinar que está teniendo su fruto. Pues casi el 100% de los niños/as están escolarizados, según datos de la Fundación Secretariado General Gitano.

En cuanto a su cultura, se puede decir que, a pesar del desequilibrio en repartos de tareas domésticas o relacionadas con el ámbito familiar, en general, ellos mismos opinan que actualmente: “las mujeres gitanas son el motor del pueblo”. Están siendo las promotoras de sensibilización de la importancia de la educación y la participación activa en la vida comunitaria.

Creo que el colectivo gitano está preparado y lo demuestra día a día con su trabajo, esfuerzo y lucha para seguir adelante. Es la sociedad (ciudadanos, políticos…) los que han de allanar el camino para conseguir las condiciones de igualdad en todos los aspectos, igualdad legítima según nuestra Constitución.

Los educadores/as sociales, nos tendremos que encargar de seguir trabajando con este colectivo, pero sin duda, el trabajo más difícil será el de lidiar con el resto de la sociedad, rompiendo con los estereotipos y prejuicios que lo rodean.

Para ello, tendremos que luchar para conseguir un cambio en las políticas públicas, que aboguen por planificar estrategias desde una perspectiva integral, y sin hacer demasiado en políticas estrictamente inclusivas, que conllevan a agravar las situaciones de marginación, dejando sin protección a los que la sufren.

Debemos llegar al equilibrio, en el que se respeten los derechos y deberes de la ciudadanía, sin importarnos la etnia, y potenciando la capacidad que esta tiene para aprender lo mejor de cada cultura, enriqueciéndonos y concienciándonos de la riqueza que nos puede aportar vivir entre y con culturas diferentes. Pienso que es posible la inclusión social sin que éste colectivo tenga que olvidar sus raíces.

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