PERSONAS SIN HOGAR


La última exposición que ha tenido lugar durante la dinámica de presentaciones de esta asignatura de Intervención Educativa ante problemas de desadaptación social, ha tenido como objeto de interés un colectivo que es a su vez, conocido y desconocido, el de las Personas sin Hogar.

Estas personas, se ven obligadas a vivir de y en la calle, siendo en ocasiones, personas invisibles a las que no prestamos la mínima atención y en otras ocasiones además, objeto de burlas y continuas vejaciones.

Personas excluidas de la sociedad, en todo su sentido, víctimas de un sistema del que no pueden participar, al que se les ha negado el acceso, y no se nos olvide, un derecho tan fundamental como es ser agente activo en la sociedad.

Según el dispositivo del Programa de Asistencia y Promoción con Personas sin Hogar de Cáritas, la mayor parte de la población acogida de este colectivo, sigue siendo hombres, aunque sigue aumentando la presencia de mujeres (entre 26 y 45 años con el 47%), destacando las solteras, o separadas y divorciadas con un 87%, y realidad relacional familiar limitada. La mayoría de las personas acogidas no tiene ningún tipo de ingreso, llegando al 62%. Un 46% vive en la calle, en casas abandonadas, coches, o infraviviendas.

Como se puede comprobar en los informes de Cáritas y otras asociaciones que trabajan con este colectivo, el perfil de persona sin hogar ya no se puede encuadrar bajo calificativos como hombre soltero, de edad avanzada, con problemas de alcoholismo, de origen social desfavorecido y bajo nivel educativo-formativo.

Se trata de una población en la que llegan a converger numerosas problemáticas, desde toxicomanías, problemas de salud mental, soledad o carencia de redes familiares y sociales, desestructuración, etc. En la actualidad y en el contexto de crisis en el que nos enmarcamos, se está configurando un nuevo perfil de persona sin hogar: hombres adultos separados o divorciados; hombres jóvenes con problemas familiares; hombres y mujeres jóvenes con drogodependencia o ex drogodependientes; personas con enfermedad mental y/u otros problemas de salud, y un mayor nivel cultural y formativo.

Al haber aumentado en número y diversidad los rasgos de perfil de persona sin hogar, también se ha visto como en este contexto, las personas que se ven obligadas a dormir en la calle, también se ha visto aumentado. Lo peor de todo esto no es que no seamos conscientes de la problemática que existe, sino que además les obligamos a ser los culpables de esa situación

Si nos parásemos a pensar solo un poco, fuera de nuestro pensamiento tan individualista, fuera de esta sociedad de egoísmo, sabríamos que según una de las encuestas del CIS (Centro de Investigaciones Sociológicas), más del 25% de la población española está, a día de hoy, pagando una hipoteca.

Recapacitemos. Si alguna de estas personas o familias no pueden hacer el pago de un mes, porque se han quedado en paro, no cobran la nómina o por cualquier otro motivo, los bancos emitirán una orden de desahucio sin pensárselo dos veces. Un piso más para los señores banqueros y una familia más sin techo.

Me gustaría llamar la atención sobre uno de los revuelos más “sonados” ante las elecciones municipales en Madrid, del que sin duda, todos habremos escuchado hablar. La propuesta de “señor” Gallardón en la realiza una propuesta de ley para “quitar” (se nos olvida que son personas, no materiales) a los “sin techo” de la calle.

Según el alcalde de Madrid, "Tenemos que aprobar una ley estatal que establezca que, cuando hay recursos públicos gratuitos, sea obligatorio abandonar la vía pública. Estoy absolutamente a favor de eso. Es necesario un debate profundo sobre los usos de la vía pública", texto que se recoge en el diario El País.

¿Cuándo hay recursos públicos gratuitos? ¿Obligatoriedad de abandonar la vía pública? Al señor Gallardón, parece que se le olvida que, en primer lugar, los centros de Servicios Sociales están colapsados. Aunque no resulta de extrañar que alguien que concibe los problemas sociales como un problema puramente estético, esté informado sobre el número de personas que recurren a los servicios de la administración a pedir ayuda.

Por otra parte, creo que también se le olvida que la vía pública, es precisamente eso, pública. ¿Acaso pretende colocar un policía en cada banco de parque o plaza, para dar el toque de queda, hora para abandonar la vía pública? Sinceramente, creo que no se lo ha pensado dos veces.

En cuanto al papel que jugamos nosotros, como futuros educadores sociales, tendremos que concienciar y sensibilizar, está más que claro, a la sociedad. Pero también a los políticos, responsables directos de decidir cuánto se invierte en adornar las calles, dar a los bancos ó invertir en políticas sociales. Llegados al poder, tanto a unos como a otros, se les olvida que el pueblo los elige para que trabajen por y a favor de ellos, no a favor de sus propios bolsillos.

Una vez que tengamos albergues suficientes y equipados de tal manera que la atención que se le dé a este colectivo sea digna, tendremos que trabajar fuerte y luchar para que todos los ciudadanos, que menos, que tengan donde refugiarse y vivir dignamente.

Se hacen necesarias y urgentes políticas contra la pobreza, la exclusión y la marginación, que no solo promuevan, sino que consigan llevar a cabo intervenciones en las que se le dé prioridad y atención a los ciudadanos/as. Tan ciudadanos son los que tienen casa como los que no.

Debido al elevado número de personas que se están viendo abocadas a vivir en la calle, permitir esto, es incluso anticonstitucional, ya que en España se recoge en derecho de todo ciudadano a una vivienda digna. Mientras este derecho no solo no se cumple, sino que tampoco se respeta, solo podremos parchear ya que no se nos ofertan medios ni materiales para acabar con el grave problema que tienen estas personas.

Entre tanto, las personas dedicadas a la actividad financiera se llenan los bolsillos, sin escrúpulos, despojando a personas trabajadoras de sus derechos, trabajando a favor de que sólo unos pocos lo tengan todo y otros muchos no tengan nada. Los políticos, más de lo mismo. La sociedad, pasiva. Las personas sin hogar, rehenes de la vida que otros les están forjando.

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